Estoy tan harta que escribiría la palabra de cualquier manera.
Tengo pasaje para irme el 23 a Punta del Este y pareciera que esa fecha no llega más y en el mientras tanto de la espera sigo perdiendo cada día más la paciencia, aumenta mi irritabilidad, estoy a cada instante al borde de la puteada masiva, los fines de semana decido no atender el teléfono porque sé que los que llamen corren el riesgo de ser atendidos por mi peor yo.
Para colmo de males estoy ovulando por lo tanto hasta mis hormonas conspiran en mi contra. Una buena descarga sería aniquilar a La Mole pero de hacerlo iría presa asi que prefiero que el Universo me dé sabiduría suficiente como para ver que otro/s se encargan de la tarea.
Cinco días, quiero hacer patria en cinco días, tengo diez mil planes para esos miserables cinco días pero cuando siento que la soga se va a cortar en lo único que pienso es en subirme al buque y hacer unplugged en ese mismo momento, dejarme llevar y que sea lo que Dios quiera.
Admito que estoy malhumorada, que mandaría a todos a la mismísima mierda y que pretendo que nadie me joda.
Como la borra del cafe
12 de mayo de 2012
14 de abril de 2012
Entre el sueño y la vigilia
"Corre corre corre corazón, de los dos tú siempre fuiste el más veloz Toma todo lo que quieras pero vete ya..." dice insistentemente mi reproductor de música desde hace días.
También desde hace días pienso en él y lo siento como si estuviera a mi lado tratando de decirme algo.
Por las noches lo sueño de una manera tan vívida que al despertar tengo que recordar si todo quedó en el sueño o se coló algún retazo de su recuerdo en la vigilia.
Hace solamente cuatro horas apagaba la luz de mi habitación para intentar dormir y poco he logrado en el intento pero dentro de ese lapso de tiempo soñé con él y recién al despertar y recordar el sueño me pregunté una vez más (tal y como hice la noche de su cumpleaños y la del mío) si todo había sido producto de mi inconsciente o si de verdad su alma rondó mi cama para recostarse a mi lado y hablarme mientras me veía dormir.
Y quedo otra vez expuesta como si alguien hubiera levantado suavemente esta piel que habito para pasar por debajo de ella todas las emociones, los recuerdos, las sensaciones y los sentimientos para que camine, respire, ría y llore hasta que todo duela tanto como su muerte.
También desde hace días pienso en él y lo siento como si estuviera a mi lado tratando de decirme algo.
Por las noches lo sueño de una manera tan vívida que al despertar tengo que recordar si todo quedó en el sueño o se coló algún retazo de su recuerdo en la vigilia.
Hace solamente cuatro horas apagaba la luz de mi habitación para intentar dormir y poco he logrado en el intento pero dentro de ese lapso de tiempo soñé con él y recién al despertar y recordar el sueño me pregunté una vez más (tal y como hice la noche de su cumpleaños y la del mío) si todo había sido producto de mi inconsciente o si de verdad su alma rondó mi cama para recostarse a mi lado y hablarme mientras me veía dormir.
Y quedo otra vez expuesta como si alguien hubiera levantado suavemente esta piel que habito para pasar por debajo de ella todas las emociones, los recuerdos, las sensaciones y los sentimientos para que camine, respire, ría y llore hasta que todo duela tanto como su muerte.
21 de marzo de 2012
Rosana y yo
Ya ni recuerdo cuándo fue la primera vez que escuché una canción de Rosana Arbelo pero lo que no voy a olvidar nunca es cuánto significó su música en mi vida, sobre todo su álbum Magia, editado allá por el 2005.
Ese disco fue el soundtrack de una de mis dos grandes historias de amor y es el día de hoy que no existe canción que no me remonte a aquellas épocas.
Cuando las escucho viene a mi boca un sabor agridulce que se transforma inmediatamente en una combinación de lágrimas y sonrisas.
Las lágrimas de tristeza y dolor son acompañadas de sonrisas inevitables al recordar cada instante en el que esas notas se escuchaban mientras la historia de amor nacía, crecía y se desarrollaba en medio de un ambiente mágico muy parecido al nombre del cd.
Hoy el destino quiere que en menos de un mes esté frente a esta cantante escuchando en vivo sus canciones y tal vez hasta compartiendo momentos que vayan más allá del recital con ella y mi familia y el solo hecho de pensar que existe la posibilidad de que eso ocurra me emociona de una manera muy particular y no precisamente por ser cholula o algo parecido.
Sé que durante el tiempo que dure el recital las personas a mi alrededor van a desaparecer y seremos ella, su música, ese amor que ya no está y yo. Sé que cantaré bajito todas sus canciones como si él estuviera escuchándome (y creo que de alguna manera así va a ser) y que no voy a poder evitar llorar cuando el aire se inunde de cartas urgentes mientras voy dando tumbos para desembalar un universo en el que ya no hay nadie.
Ese disco fue el soundtrack de una de mis dos grandes historias de amor y es el día de hoy que no existe canción que no me remonte a aquellas épocas.
Cuando las escucho viene a mi boca un sabor agridulce que se transforma inmediatamente en una combinación de lágrimas y sonrisas.
Las lágrimas de tristeza y dolor son acompañadas de sonrisas inevitables al recordar cada instante en el que esas notas se escuchaban mientras la historia de amor nacía, crecía y se desarrollaba en medio de un ambiente mágico muy parecido al nombre del cd.
Hoy el destino quiere que en menos de un mes esté frente a esta cantante escuchando en vivo sus canciones y tal vez hasta compartiendo momentos que vayan más allá del recital con ella y mi familia y el solo hecho de pensar que existe la posibilidad de que eso ocurra me emociona de una manera muy particular y no precisamente por ser cholula o algo parecido.
Sé que durante el tiempo que dure el recital las personas a mi alrededor van a desaparecer y seremos ella, su música, ese amor que ya no está y yo. Sé que cantaré bajito todas sus canciones como si él estuviera escuchándome (y creo que de alguna manera así va a ser) y que no voy a poder evitar llorar cuando el aire se inunde de cartas urgentes mientras voy dando tumbos para desembalar un universo en el que ya no hay nadie.
20 de marzo de 2012
Q&Q
En la mayoría de las empresas serias cuando hay un nuevo sistema o metodología de trabajo para implementar se reparten los famosos Q&A que normalmente nadie lee porque suelen ser un plomo derretido a la enésima potencia.
Hoy, en un unplugged mental que hice en el trabajo, pensé que estaba pasando por un momento de mi vida donde predominaban los Q&Q en lugar de los Q&A.
A raíz de ciertas situaciones personales (y no tanto) me replanteé sucesos en general, a saber:
A) En algún momento de la vida de cualquier ser humano surge el siguiente planteo: "que sea lo que Dios quiera" o "Dios sabe por qué hace las cosas" pero qué pasa cuando pensamos un poco más allá del preformateado y surge la duda inevitable: ¿Quién dispone realmente? porque puedo querer muchas cosas y que ninguna se me de, entonces tengo que pensar que es Dios el que no quiere que eso suceda o soy yo la que no hizo/hace las cosas lo suficientemente bien como para lograrlo?
B) Todos nacemos para ser lo que somos o vamos cambiando a lo largo de los años y al final del camino nos damos cuenta que no tenemos nada que ver con lo que queríamos ser al principio?
C) Venimos a este mundo con el chip incorporado de la vocación y el instinto mater/paternal o lo vamos armando a medida que nos relacionamos con el resto de la humanidad que nos toca en suerte?
D) Podemos ser tan ciegos, necios y estúpidos como para tener (o haber tenido) en nuestras manos, durmiendo a nuestro lado, sentándose junto a nosotros a esa persona con la que íbamos a ser felices como con nadie y la dejamos pasar sin pena ni gloria?
E) Puede ser que un hecho X sucedido en algún momento de nuestra vida se haya escondido tan pero tan bien en nuestra mente que no logremos sacarlo a la luz y por no poder verlo ni arreglarlo, vivamos pagando las consecuencias de lo no resuelto?
Mis Q&Q son infinitos, a punto tal que no tengo espacio para que existan los Q&A.
Hoy, en un unplugged mental que hice en el trabajo, pensé que estaba pasando por un momento de mi vida donde predominaban los Q&Q en lugar de los Q&A.
A raíz de ciertas situaciones personales (y no tanto) me replanteé sucesos en general, a saber:
A) En algún momento de la vida de cualquier ser humano surge el siguiente planteo: "que sea lo que Dios quiera" o "Dios sabe por qué hace las cosas" pero qué pasa cuando pensamos un poco más allá del preformateado y surge la duda inevitable: ¿Quién dispone realmente? porque puedo querer muchas cosas y que ninguna se me de, entonces tengo que pensar que es Dios el que no quiere que eso suceda o soy yo la que no hizo/hace las cosas lo suficientemente bien como para lograrlo?
B) Todos nacemos para ser lo que somos o vamos cambiando a lo largo de los años y al final del camino nos damos cuenta que no tenemos nada que ver con lo que queríamos ser al principio?
C) Venimos a este mundo con el chip incorporado de la vocación y el instinto mater/paternal o lo vamos armando a medida que nos relacionamos con el resto de la humanidad que nos toca en suerte?
D) Podemos ser tan ciegos, necios y estúpidos como para tener (o haber tenido) en nuestras manos, durmiendo a nuestro lado, sentándose junto a nosotros a esa persona con la que íbamos a ser felices como con nadie y la dejamos pasar sin pena ni gloria?
E) Puede ser que un hecho X sucedido en algún momento de nuestra vida se haya escondido tan pero tan bien en nuestra mente que no logremos sacarlo a la luz y por no poder verlo ni arreglarlo, vivamos pagando las consecuencias de lo no resuelto?
Mis Q&Q son infinitos, a punto tal que no tengo espacio para que existan los Q&A.
28 de febrero de 2012
Puro miedo
Desde los 17 años que estoy acostumbrada a pasar largos períodos de tiempo sola en mi casa y desde los 33 que no vivo con alguien. En ningún momento tuve miedo ni me sentí insegura hasta ayer.
Por la mañana, mientras el negro recorría sus árboles habituales, frente a mis ojos desvalijaron la casa de un vecino que vive cruzando mi calle.
Mientras ellos robaban yo me paralicé en el medio de la vereda, no podía retroceder y meterme en mi edificio porque me verían, me daba miedo seguir hacia adelante porque la otra esquina parecía estar a cien kilómetros de distancia y mientras me debatía entre tan pobres opciones permanecía estática viendo como las pirañas entraban y salían llevándose todo lo que podían bajo el brazo.
En un segundo de lucidez opté por seguir caminando en sentido contrario a ellos pero no conté con que se subirían a la camioneta que manejaban y escaparían hacia la misma esquina donde me dirigía yo.
Al escucharlos venir hacia mí creí que el corazón me iba a explotar dentro del pecho pero cuando me pasaron por al lado a toda velocidad frené, giré sobre mi eje y salí volando para mi casa.
No terminaba de llegar a la esquina cuando los cruzo otra vez con la camioneta porque habían dado vuelta a la manzana más rápido de lo que pude caminar.
Subí los trece escalones desde la entrada hasta mi departamento con un zumbido agotador en los oídos, me latían las sienes, transpiraba como si afuera hiciera cuarenta grados de calor y la realidad era que ni siquiera había amanecido.
A los pocos minutos llegó la policía (aún hoy no sé quién los llamó), me preguntaron si había visto algo, tuve que ir hasta la puerta de la casa donde habían robado y atestiguar que secuestraban todas las herramientas que los ladrones habían usado para entrar.
Durante el día zafé bastante pero al llegar la noche el miedo a estar sola pudo más y la tormenta no ayudó en lo más mínimo, al contrario.
Comencé a escuchar ruidos que nunca existieron, bajé el volumen de la televisión casi a cero porque quería estar atenta a todo, me desperté veinte mil veces durante la madrugada, bajaba a la cocina para espiar y controlar si había cerrado todo como correspondía, tuve pesadillas, no descansé nada y cada tanto sentía que iba a despertarme escuchando como alguien se colaba por el balcón y subía hasta mi habitación y por más que lo intenté no pude borrar de mi mente la imagen de los ladrones robando a toda velocidad.
Una de las tantas cosas que detesto es sentirme vulnerable y eso es lo que me pasa desde ayer, lo que creía que era mi bunker se convirtió en un barco de papel de la noche a la mañana y la única sensación que tengo es la del más puro y genuino miedo.
23 de febrero de 2012
29 de enero de 2012
De corales, cascabeles y mambas negras.
Siempre dije que cada tanto mudaba la piel como las serpientes (bichos por los cuales siento una profunda atracción y me parecen bellísimos) pero lo decía simplemente porque me sentía identificada con ese proceso de dejar atrás lo que nos protege del mundo y volver a empezar con la piel nueva y limpita.
Una vez comenté esto en terapia y mi terapeuta me dijo que ahora comprendía por qué ponía ese ejemplo para hablar de mis cambios internos porque en verdad estaba planteando un movimiento muy fuerte a partir de una imagen que se adivinaba dolorosa.
Recién, y para no hablar burradas, busqué en la red de redes el proceso al que se sometían los ofidios en esta etapa de su existencia y entre tantas cosas encontré ésto:
"En estado de muda, a las serpientes no les gusta que las manipulen. Aumentan su temperamento porque se sienten vulnerables; situación por la cual no debemos tocarla o evitar en lo posible hacerlo. Después de realizar la muda, la serpiente volverá a su comportamiento habitual."
Asombrada al leerlo comprendí que ahora más que nunca debo reafirmar mi loca idea de parecerme a ellas.
Hace tres días que doy vueltas como una noria pensando en sentarme a escribir lo que siento para sacarlo a la luz y siempre encontraba una excusa para hacerlo en otra ocasión sabiendo perfectamente que hay momentos en los que la única manera que tengo de calmarme es escribiendo.
Algo poderoso se está gestando dentro de mí porque he pasado por determinadas situaciones y me he visto reaccionando como nunca antes lo había hecho.
Tuve peleas, roces, encontronazos con gente cercana y querida y contrariamente a lo que me pasaba antes no sentí la más mínima culpa ni remordimiento. No me puse a pensar en la manera de solucionar nada, me quedé en el molde quietita y con un único pensamiento: "Esto también pasará y no será porque yo lo modifique".
Seguramente suene a exceso de orgullo y soberbia pero lejos estuve de plantearme las cosas desde ese lugar.
Pero como no todo lo que reluce fue lustrado con Blem, también aumenté mi nivel de intolerancia (me animaría a decir que se me terminó la paciencia en serio), mi irascibilidad, mi ira (que ha llegado a niveles preocupantes), mi necesidad extrema de aislarme del Universo y mis lágrimas.
Este último fenómeno es el que más me preocupa no sólo porque siempre fuí una persona que ha llorado mucho sino porque ahora al llanto se le suma una sensación de ahogo tremendo (sentimiento comunmente llamado angustia) y viene en cualquier formato, esto quiere decir que lloro tanto por cosas importantes como por pavadas.
Si veo algo romántico lloro, si se trata de alguna situación de crueldad o desamparo animal o con niños pequeños también lloro, lloro por el ayer, por hoy, por mañana y por si acaso.
A pesar de todo esto y aunque suene contradictorio, siento que estoy adquiriendo una seguridad que antes no tenía, como si hubiera comprado aplomo y madurez en alguna góndola perdida en el medio de un mercado artesanal de virtudes.
Durante mi adolescencia escuchaba una y mil veces una canción que decía algo más o menos así: "Otra vez cambio de casa de nuevo, cambiaron mis cosas. Otra vez cambio de luna y de barrio. Como cambia el horizonte el tiempo y el modo de mirarlo, abandono y pido excusas porque aquí no encuentro a nadie como yo" y hoy es el fiel reflejo de lo que siento.
Por las dudas, y hasta que esto termine, trato de mantenerme enroscada en mi palito para que nadie me pise por error y me vea obligada a clavarle los colmillos hasta el fondo.
Una vez comenté esto en terapia y mi terapeuta me dijo que ahora comprendía por qué ponía ese ejemplo para hablar de mis cambios internos porque en verdad estaba planteando un movimiento muy fuerte a partir de una imagen que se adivinaba dolorosa.
Recién, y para no hablar burradas, busqué en la red de redes el proceso al que se sometían los ofidios en esta etapa de su existencia y entre tantas cosas encontré ésto:
"En estado de muda, a las serpientes no les gusta que las manipulen. Aumentan su temperamento porque se sienten vulnerables; situación por la cual no debemos tocarla o evitar en lo posible hacerlo. Después de realizar la muda, la serpiente volverá a su comportamiento habitual."
Asombrada al leerlo comprendí que ahora más que nunca debo reafirmar mi loca idea de parecerme a ellas.
Hace tres días que doy vueltas como una noria pensando en sentarme a escribir lo que siento para sacarlo a la luz y siempre encontraba una excusa para hacerlo en otra ocasión sabiendo perfectamente que hay momentos en los que la única manera que tengo de calmarme es escribiendo.
Algo poderoso se está gestando dentro de mí porque he pasado por determinadas situaciones y me he visto reaccionando como nunca antes lo había hecho.
Tuve peleas, roces, encontronazos con gente cercana y querida y contrariamente a lo que me pasaba antes no sentí la más mínima culpa ni remordimiento. No me puse a pensar en la manera de solucionar nada, me quedé en el molde quietita y con un único pensamiento: "Esto también pasará y no será porque yo lo modifique".
Seguramente suene a exceso de orgullo y soberbia pero lejos estuve de plantearme las cosas desde ese lugar.
Pero como no todo lo que reluce fue lustrado con Blem, también aumenté mi nivel de intolerancia (me animaría a decir que se me terminó la paciencia en serio), mi irascibilidad, mi ira (que ha llegado a niveles preocupantes), mi necesidad extrema de aislarme del Universo y mis lágrimas.
Este último fenómeno es el que más me preocupa no sólo porque siempre fuí una persona que ha llorado mucho sino porque ahora al llanto se le suma una sensación de ahogo tremendo (sentimiento comunmente llamado angustia) y viene en cualquier formato, esto quiere decir que lloro tanto por cosas importantes como por pavadas.
Si veo algo romántico lloro, si se trata de alguna situación de crueldad o desamparo animal o con niños pequeños también lloro, lloro por el ayer, por hoy, por mañana y por si acaso.
A pesar de todo esto y aunque suene contradictorio, siento que estoy adquiriendo una seguridad que antes no tenía, como si hubiera comprado aplomo y madurez en alguna góndola perdida en el medio de un mercado artesanal de virtudes.
Durante mi adolescencia escuchaba una y mil veces una canción que decía algo más o menos así: "Otra vez cambio de casa de nuevo, cambiaron mis cosas. Otra vez cambio de luna y de barrio. Como cambia el horizonte el tiempo y el modo de mirarlo, abandono y pido excusas porque aquí no encuentro a nadie como yo" y hoy es el fiel reflejo de lo que siento.
Por las dudas, y hasta que esto termine, trato de mantenerme enroscada en mi palito para que nadie me pise por error y me vea obligada a clavarle los colmillos hasta el fondo.
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14 de noviembre de 2011
Dear father no he.
Sé que me estoy adelantando considerablemente a la fecha señalada pero quiero ser una de las primeras y darte tiempo a buscar lo que voy a pedirte.
Según un afamado director de cine existe un maestro en la confección de las katanas llamado Hattori Hanzo pues bien, necesito que lo contactes y le pidas que una vez más rompa su promesa de no contruir más armas letales y diseñe para mí el samurai más efectivo que exista sobre el planeta Tierra.
Concretamente: el 24 a la noche quiero que de una rama del árbol de Navidad penda un Hattori Hanzo original, afilado, reluciente, con el sello característico de quien lo hizo, que silbe contra el viento al momento de blandirlo sobre las cabezas o cuerpos de mis futuras víctimas.
Entiendo que no se trata de un pedido convencional pero flaco (bueh, lo de flaco es un gesto de cordialidad, casi te diría que de confianza) tratá de entenderme... hay personas que en estos últimos meses me han desflecado los ovarios de una manera llamativa.
Qué me vas a decir, que no me caracterizo por la paciencia? y si, tenés razón, la fuí perdiendo con los años pero también reconocé que los candidatos a pasar por debajo del filo de mi ansiada katana han hecho méritos suficientes como para horadar con esmero mi resistencia y mi aguante.
Cuestión que no me interesa ningún rifle de aire comprimido ni sanitario, comprar una Colt en este país levantaría demasiadas sospechas y además me adjudicarían un perfil narco que lejos está de ser cierto.
Veneno? ni loca permitiría que me linkearan con Yiya Murano (no sería digno de mi estirpe). El resto de las opciones para borrar del mapa a merecedores de la parca me aburren un poco pero como todo lo relacionado con lo oriental me fascina y a lo largo de los años he desarrollado una cierta fascinación por Beatrix Kiddo y su política fundamentalista de exterminio humano decidí escribirte esta carta y pedirte este regalo para Navidad.
Si por esas cosas de la vida no pudieras traérmelo dejame una notita contándome qué te pasó y por qué no pudiste cumplir con lo solicitado pero no vayas a ser tan choto de ir al Barrio Chino y comprarme uno de esos bien siomes que venden en los puestitos con el gatito dorado moviendo el bracito para arriba y para abajo porque te lo revoleo entre las patas de los renos.
Tenés un mes y medio, vos verás cómo administrás tu tiempo.
Gracias y nos vemos el 24 a la nochecita.
Según un afamado director de cine existe un maestro en la confección de las katanas llamado Hattori Hanzo pues bien, necesito que lo contactes y le pidas que una vez más rompa su promesa de no contruir más armas letales y diseñe para mí el samurai más efectivo que exista sobre el planeta Tierra.
Concretamente: el 24 a la noche quiero que de una rama del árbol de Navidad penda un Hattori Hanzo original, afilado, reluciente, con el sello característico de quien lo hizo, que silbe contra el viento al momento de blandirlo sobre las cabezas o cuerpos de mis futuras víctimas.
Entiendo que no se trata de un pedido convencional pero flaco (bueh, lo de flaco es un gesto de cordialidad, casi te diría que de confianza) tratá de entenderme... hay personas que en estos últimos meses me han desflecado los ovarios de una manera llamativa.
Qué me vas a decir, que no me caracterizo por la paciencia? y si, tenés razón, la fuí perdiendo con los años pero también reconocé que los candidatos a pasar por debajo del filo de mi ansiada katana han hecho méritos suficientes como para horadar con esmero mi resistencia y mi aguante.
Cuestión que no me interesa ningún rifle de aire comprimido ni sanitario, comprar una Colt en este país levantaría demasiadas sospechas y además me adjudicarían un perfil narco que lejos está de ser cierto.
Veneno? ni loca permitiría que me linkearan con Yiya Murano (no sería digno de mi estirpe). El resto de las opciones para borrar del mapa a merecedores de la parca me aburren un poco pero como todo lo relacionado con lo oriental me fascina y a lo largo de los años he desarrollado una cierta fascinación por Beatrix Kiddo y su política fundamentalista de exterminio humano decidí escribirte esta carta y pedirte este regalo para Navidad.
Si por esas cosas de la vida no pudieras traérmelo dejame una notita contándome qué te pasó y por qué no pudiste cumplir con lo solicitado pero no vayas a ser tan choto de ir al Barrio Chino y comprarme uno de esos bien siomes que venden en los puestitos con el gatito dorado moviendo el bracito para arriba y para abajo porque te lo revoleo entre las patas de los renos.
Tenés un mes y medio, vos verás cómo administrás tu tiempo.
Gracias y nos vemos el 24 a la nochecita.
14 de junio de 2011
Hay un rumor a invierno, amor..
Así dice la canción que estoy escuchando ahora y creo que es cierto, hay un rumor intenso a invierno particularmente por este día y desde hace cinco años.
Anoche pensaba que tal vez en algún momento sabré toda la verdad pero por ahora lo que viví desde que nuestros caminos se cruzaron es todo lo que tuve y tengo para nombrarte, recordarte y llorarte.
Siempre voy a tener presente lo que me dijo alguien a quien le conté toda esta historia: "El para vos fue cierto desde el minuto cero y es lo único que tiene que importarte" y lo tomé como palabra santa.
Desde hace nueve años te llevo conmigo, te nombro, te escribo, te pienso en algunas canciones, te recuerdo en algunos lugares que visité, te lloro y añoro todo, todo, todo lo que viví porque exististe en mí.
Dicen que no muere aquella persona a la que se recuerda y se lleva en el corazón y si es por eso vos no estás muerto ni vas a estarlo mientras te sienta como te siento.
Cortázar, Antonio Gala, Clara Montes, Wong Kar Wai y Siworae cobraron vida y significan más de lo que son en sí mismos porque fueron un nexo entre ambos y quedaron grabados en mí como un símbolo tuyo.
Todo seguirá allí hasta que el rumor a invierno cese y el viento anuncie primavera aunque para ese momento ya no puedas escribirme ni recordarme como tantas otras veces.
Solamente yo sé lo que sentí por vos y eso no me lo quita nadie, ni siquiera esta puta y pretendida muerte anónima que parece haberte llevado.
Anoche pensaba que tal vez en algún momento sabré toda la verdad pero por ahora lo que viví desde que nuestros caminos se cruzaron es todo lo que tuve y tengo para nombrarte, recordarte y llorarte.
Siempre voy a tener presente lo que me dijo alguien a quien le conté toda esta historia: "El para vos fue cierto desde el minuto cero y es lo único que tiene que importarte" y lo tomé como palabra santa.
Desde hace nueve años te llevo conmigo, te nombro, te escribo, te pienso en algunas canciones, te recuerdo en algunos lugares que visité, te lloro y añoro todo, todo, todo lo que viví porque exististe en mí.
Dicen que no muere aquella persona a la que se recuerda y se lleva en el corazón y si es por eso vos no estás muerto ni vas a estarlo mientras te sienta como te siento.
Cortázar, Antonio Gala, Clara Montes, Wong Kar Wai y Siworae cobraron vida y significan más de lo que son en sí mismos porque fueron un nexo entre ambos y quedaron grabados en mí como un símbolo tuyo.
Todo seguirá allí hasta que el rumor a invierno cese y el viento anuncie primavera aunque para ese momento ya no puedas escribirme ni recordarme como tantas otras veces.
Solamente yo sé lo que sentí por vos y eso no me lo quita nadie, ni siquiera esta puta y pretendida muerte anónima que parece haberte llevado.
9 de mayo de 2011
Cinco meses
Así como quien no quiere la cosa entré por última vez al blog hace casi cinco meses y si bien se supone que en ese lapso pueden pasar muchas cosas en la vida de una persona, en la mía sucedieron algunas cosas pero nada que opaque al sol.
Mi amiga Vasca cada tanto rompe los frágiles hilos de mi paciencia preguntando siempre: "¿Y, cuándo vas a actualizar el blog?" y yo le respondo lo mismo una y otra vez: "Cuando tenga algo que decir".
No es que ahora tengo algo puntual para decir pero se me ocurrió hacer un resumen de estos meses y acá estoy.
* Tengo la misma cantidad de canas, no subí ni bajé un puto kilo desde Diciembre del año pasado y no recurrí a cirugía alguna.
* Sigo siendo la misma mujer de 44 años que no cree en la edad cronológica sino en la mental, teoría que justifica mi eterna inmadurez sostenida en la idea de que mi adolescente interior nunca será reprimida.
* He descubierto que existe la interacción electrodoméstica. Sucede que me compré un lavarropas y los primeros días me quedaba mirando cómo era el proceso de lavado, enjuagado, desagote y centrifugado (tarea pasiva que me insumía 71 minutos de mi vida) pero lo peor era que mientras observaba cómo era todo decía en voz alta: "Claro, ahora entiendo, sacas el jabón de acá, desagotás, ahora vas al otro compartimento a buscar el acondicionador y centrifugás". Lo que más me interesó de todo esto es comprender que esta interacción solamente se puede dar con electrodomésticos que tienen "vida" porque este tipo de charla no se podría dar nunca con una heladera o una cocina.
* Consumí Gran Hermano 2011 completito, me abrojé al tweeter en cada gala dándole tiki tiki tiki a las teclitas del BB apoyando a mi pollo Emiliano y detesté desde el primer día al border de Cristian U.
* Leí 1Q84 y me encantó.
* Me reencontré con una persona a la que no veía desde hace diez años y contrariamente a lo que me sucede en estos casos pude detectar que no soy la misma de aquella época, que he dejado atrás cierta magia que me caracterizaba y que al menos en este caso no me importó nada de nada.
* Comprendí que cuando me duele la soledad no es por la falta de hijos, familia o pareja sino por la ausencia absoluta de una figura paterna que me protegiera desde pequeña y me dijera que se sentía orgulloso de mí.
Dicho todo esto y a sabiendas de que me han quedado algunas cosas en el tintero, procederé a estirar el brazo para llamar a la verduleria a fin de que me traigan el delivery de la semana.
Mi amiga Vasca cada tanto rompe los frágiles hilos de mi paciencia preguntando siempre: "¿Y, cuándo vas a actualizar el blog?" y yo le respondo lo mismo una y otra vez: "Cuando tenga algo que decir".
No es que ahora tengo algo puntual para decir pero se me ocurrió hacer un resumen de estos meses y acá estoy.
* Tengo la misma cantidad de canas, no subí ni bajé un puto kilo desde Diciembre del año pasado y no recurrí a cirugía alguna.
* Sigo siendo la misma mujer de 44 años que no cree en la edad cronológica sino en la mental, teoría que justifica mi eterna inmadurez sostenida en la idea de que mi adolescente interior nunca será reprimida.
* He descubierto que existe la interacción electrodoméstica. Sucede que me compré un lavarropas y los primeros días me quedaba mirando cómo era el proceso de lavado, enjuagado, desagote y centrifugado (tarea pasiva que me insumía 71 minutos de mi vida) pero lo peor era que mientras observaba cómo era todo decía en voz alta: "Claro, ahora entiendo, sacas el jabón de acá, desagotás, ahora vas al otro compartimento a buscar el acondicionador y centrifugás". Lo que más me interesó de todo esto es comprender que esta interacción solamente se puede dar con electrodomésticos que tienen "vida" porque este tipo de charla no se podría dar nunca con una heladera o una cocina.
* Consumí Gran Hermano 2011 completito, me abrojé al tweeter en cada gala dándole tiki tiki tiki a las teclitas del BB apoyando a mi pollo Emiliano y detesté desde el primer día al border de Cristian U.
* Leí 1Q84 y me encantó.
* Me reencontré con una persona a la que no veía desde hace diez años y contrariamente a lo que me sucede en estos casos pude detectar que no soy la misma de aquella época, que he dejado atrás cierta magia que me caracterizaba y que al menos en este caso no me importó nada de nada.
* Comprendí que cuando me duele la soledad no es por la falta de hijos, familia o pareja sino por la ausencia absoluta de una figura paterna que me protegiera desde pequeña y me dijera que se sentía orgulloso de mí.
Dicho todo esto y a sabiendas de que me han quedado algunas cosas en el tintero, procederé a estirar el brazo para llamar a la verduleria a fin de que me traigan el delivery de la semana.
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