14 de diciembre de 2013

Lección

A esta altura de mi vida tendría que haber aprendido que el 90% de mis cosas no le importan a nadie más que a mí por lo tanto ahora debo recordar que tengo que mantener la boca cerrada y si me preguntan cómo estoy, sencillamente responder bien, gracias.

Detesto cuando cuento algo importante para mí y del otro lado recibo respuestas lacónicas o directamente me doy cuenta que responden con un fingido interés.

Preservarme, ésa debería ser mi consigna.

Tarea para el hogar: a nadie le importa mi vida salvo a mí misma.

2 comentarios:

José A. García dijo...

Nada peor que el interés fingido, que se delata solo todo el tiempo.

Espero que sigas bien, nos leemos.

Saludos

J.

María Velia dijo...

La verdad es que me resulta super grato pasar por acá y encontrar tus comentarios, tan acostumbrada estaba a escribir en soledad.

Gracias por venir y leer.

Sigo bien y espero lo mismo para vos.

Beso

MV.