21 de marzo de 2013

Mar y música

Es la simple combinación de ambas cosas lo que me provoca esta paz que siento en Caleta de Lobos.
Estar tirada en la cama con las ventanas abiertas de par en par dejando que el primer aire del otoño se esconda en todos los rincones de esta habitación mientras se mezclan en mis oídos el sonido del mar y la voz de Alanis Morisette que ahora canta casi tan fascinada como yo por estar acá.
Es saber que volví para ser feliz por ocho días aunque en el fondo de mi alma deseo que alguna vez sea para siempre jamás, como los cuentos de hadas donde la chica y el chico terminan así, amándose para toda la vida.
Inocentemente creo que cada ladrillo de este departamento habla de mí cuando en verdad ha visto (y sigue viendo) pasar a muchísimas personas pero quiero creer que sabe de mí más que de ninguna otra persona que lo haya habitado. Tengo esa loca fantasía de que al abrir la puerta y poner un pie aquí, él cobra vida y abre los brazos para recibirme como si le faltara mi presencia para estar tan contento como yo al regresar.
Es la gloria de poder definir todo con dos palabras: soy feliz.

3 comentarios:

Angelina 2.0 dijo...

Sé felizzzzz ahooooraaaaa porque la próxima te lo arruino!!!!! XDDDD

María Velia dijo...

Ahhhhh, pero qué canchera que sos! Mirá cómo tiemblo! Justamente vos sos la que me amenaza con arruinarme a mí un viaje de placer cuando fuiste la única que se arruinó el suyo? Semeelfavor, queré! Andá, piscuí! Jurujujaja :D

Angelina 2.0 dijo...

jajajajjaja tenés razón!! (pero que iba yo a saber hace 20 años atrás que iba a tener consecuencias semejantes XDDD)