Susan Boyle se plantó en el escenario con toda su candidez y contó que tenía un sueño y ese sueño era convertirse en cantante profesional.
La gente la vió y poco importaron sus palabras porque su imagen no los dejó ir más allá, al territorio donde a las personas se les da una oportunidad.
Fueron ácidos, irónicos y despectivos con ella pero cuando Susan comenzó a cantar su sueño a través de una de las canciones más bellas que tiene "Les miserables", tuvieron que rendirse ante una voz maravillosa que parecía un regalo personal de Dios.
Vale la pena escucharla, es sin dudas una privilegiada.