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13 de mayo de 2013
Sola en la madrugada
Hace varias semanas que no duermo sino hasta entrada la madrugada y es en esos momentos en los que recuerdo que todas siguen llenas de vos y lo que es peor, que aún si todo fuera mentira yo sería capaz de perdonarte y empezar de cero.
21 de abril de 2013
Cuestión de segundos
Cuesta mucho comprender que todo en esta vida puede cambiar en instantes.
Se puede parir en minutos y de pronto sos madre, padre o un nuevo habitante de este mundo.
Podés salir a caminar en un día de sol o bajo la lluvia, ir distraído escuchando música o sumido en tus pensamientos, no ver que viene un coche y como por arte de magia morir sin poder despedirte de nadie.
La vida es tan sorpresiva, tan vertiginosa que de un momento a otro te saca y te pone en mil lugares diferentes sin que
lo hayas pedido, deseado o pensado y no te queda más remedio que aceptarlo y adaptarte.
Venía de leer un cuento de hadas, de sentirme la protagonista de una historia divertida y hecha a mi medida cuando de pronto ayer a la madrugada todo se dió vuelta en el aire, el pasado irrumpió en mi habitación sin pedir permiso y como tantas otras veces puso mi vida patas para arriba.
Llevo años esperando un dato, un nombre, un lugar, una coordenada que me indique dónde está descansando eternamente el hombre que más amé en mi vida porque quiero ir, quiero sentarme allí y llorar lo que me quede para sellar esa historia de una vez por todas y ayer, sin buscarlo, encontré un mensaje que no sé cuándo fue dejado, un mensaje que dice nada concreto pero revela algo que nunca supe de él.
Y así todo volvió a empezar: la angustia de no saber si regresarán a contarme algo más, la de no saber cómo pedir por favor que se apiaden de mí y digan todo de una sola vez, el doloroso recuerdo de su muerte y el comprender que frente a él y a la historia que compartimos no hay ninguna que sea tan poderosa.
Se apaga la alegría y el entusiasmo de una nueva sonrisa, desaparecen los abrazos que me
H hacían sentir a salvo y lo único que ocupa mi mente es la locura de querer saber todo, el sonido de las seis letras de su nombre y las supuestas flores que rodean su tumba.
Dios sabe lo que hace, mi destino está marcado, será lo que deba ser ... son todas frases hechas, armadas para salir de el apuro pero ninguna coincide con mi necesidad.
He esperado tanto, estos siete años han sido tan largos que no me imagino esperando otros siete más.
Es tan simple lo que pido, tan fácil de conceder que siempre me pregunto por qué no lo puedo obtener.
Ayer a esta hora mi gran preocupación era sacarme de encima un dolor físico que me impedía sentarme sin sentir que se me rompía la cintura y en cuestión de segundos mi gran preocupación volvió a ser Marcos una vez más, como siempre, como casi siempre.
Se puede parir en minutos y de pronto sos madre, padre o un nuevo habitante de este mundo.
Podés salir a caminar en un día de sol o bajo la lluvia, ir distraído escuchando música o sumido en tus pensamientos, no ver que viene un coche y como por arte de magia morir sin poder despedirte de nadie.
La vida es tan sorpresiva, tan vertiginosa que de un momento a otro te saca y te pone en mil lugares diferentes sin que
lo hayas pedido, deseado o pensado y no te queda más remedio que aceptarlo y adaptarte.
Venía de leer un cuento de hadas, de sentirme la protagonista de una historia divertida y hecha a mi medida cuando de pronto ayer a la madrugada todo se dió vuelta en el aire, el pasado irrumpió en mi habitación sin pedir permiso y como tantas otras veces puso mi vida patas para arriba.
Llevo años esperando un dato, un nombre, un lugar, una coordenada que me indique dónde está descansando eternamente el hombre que más amé en mi vida porque quiero ir, quiero sentarme allí y llorar lo que me quede para sellar esa historia de una vez por todas y ayer, sin buscarlo, encontré un mensaje que no sé cuándo fue dejado, un mensaje que dice nada concreto pero revela algo que nunca supe de él.
Y así todo volvió a empezar: la angustia de no saber si regresarán a contarme algo más, la de no saber cómo pedir por favor que se apiaden de mí y digan todo de una sola vez, el doloroso recuerdo de su muerte y el comprender que frente a él y a la historia que compartimos no hay ninguna que sea tan poderosa.
Se apaga la alegría y el entusiasmo de una nueva sonrisa, desaparecen los abrazos que me
H hacían sentir a salvo y lo único que ocupa mi mente es la locura de querer saber todo, el sonido de las seis letras de su nombre y las supuestas flores que rodean su tumba.
Dios sabe lo que hace, mi destino está marcado, será lo que deba ser ... son todas frases hechas, armadas para salir de el apuro pero ninguna coincide con mi necesidad.
He esperado tanto, estos siete años han sido tan largos que no me imagino esperando otros siete más.
Es tan simple lo que pido, tan fácil de conceder que siempre me pregunto por qué no lo puedo obtener.
Ayer a esta hora mi gran preocupación era sacarme de encima un dolor físico que me impedía sentarme sin sentir que se me rompía la cintura y en cuestión de segundos mi gran preocupación volvió a ser Marcos una vez más, como siempre, como casi siempre.
16 de mayo de 2010
Sopa de verdura
Cuando llega esta època del año me encanta tomar sopa casera de verdura asi que esta mañana me dediquè a pelar y cortar cuanta verdurita encontrè en mi heladera.
A medida que lo hacìa pensaba en mi madre (porque nadie como ella para preparar este plato) y ese recuerdo me llevò directamente al de una familia putativa que tengo desde hace un par de años.
Tuve la fortuna de conocerlos y que me adoptaran de la misma manera en que mi corazòn los abrigò como mi familia postiza.
Dejè que mi mente me llevara al jardìn de su casa, me sentè debajo del tilo que preside el jardìn de manera majestuosa, tomè mate con ellos y juguè al maquiavelo hasta que estuviera lista la cena.
Me concentrè tanto en el recuerdo que de pronto se me fuè el cuchillo mientras cortaba la cebolla y como resultado de ese descuido, mi dedo pulgar izquierdo comenzò a sangrar de manera considerable.
Luego de proferir alguno que otra insulto al aire hundì mi dedo en azùcar y continuè cortando verdura en daditos mientras veìa còmo caìa una gotita pequeña de sangre y se confundìa con los cuadraditos de calabaza y tomate.
Esa imagen me remitiò a la pelìcula "Como agua para chocolate" y por un instante pensè que cualquiera que tomara mi sopa seguramente podrìa llegar a sentir el calor, el abrigo y todo el amor que recibo cada vez que estoy con ellos porque hoy toda mi emociòn estuvo en aquella casa de techos altos, habitaciones frescas y cocina con olor a mamà.
A medida que lo hacìa pensaba en mi madre (porque nadie como ella para preparar este plato) y ese recuerdo me llevò directamente al de una familia putativa que tengo desde hace un par de años.
Tuve la fortuna de conocerlos y que me adoptaran de la misma manera en que mi corazòn los abrigò como mi familia postiza.
Dejè que mi mente me llevara al jardìn de su casa, me sentè debajo del tilo que preside el jardìn de manera majestuosa, tomè mate con ellos y juguè al maquiavelo hasta que estuviera lista la cena.
Me concentrè tanto en el recuerdo que de pronto se me fuè el cuchillo mientras cortaba la cebolla y como resultado de ese descuido, mi dedo pulgar izquierdo comenzò a sangrar de manera considerable.
Luego de proferir alguno que otra insulto al aire hundì mi dedo en azùcar y continuè cortando verdura en daditos mientras veìa còmo caìa una gotita pequeña de sangre y se confundìa con los cuadraditos de calabaza y tomate.
Esa imagen me remitiò a la pelìcula "Como agua para chocolate" y por un instante pensè que cualquiera que tomara mi sopa seguramente podrìa llegar a sentir el calor, el abrigo y todo el amor que recibo cada vez que estoy con ellos porque hoy toda mi emociòn estuvo en aquella casa de techos altos, habitaciones frescas y cocina con olor a mamà.
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