Parece que en algún momento de mi vida me he suscripto a algún newsletter kármico y no me he enterado.
Sucede que tengo un imán único para ciertas cosas, a saber...
Voy al banco, hay tres ventanillas habilitadas, hago una cola infiniiiita y cuando toca mi turno ¿cuál de todos los cajeros se levanta y va al baño, a servirse un cafecito o a charlar con el compañerito de la caja que está en la otra punta? el mío.
Voy al super, coloco las cosas en el carrito, me dirijo a la caja, hago oootra cola eterna y cuando me van a cobrar ¿qué pasa? la cajera no tiene cambio (y la supervisora tampoco) o tienen que cargar nuevamente todos mis datos para enviarme el pedido a domicilio (hoy precisamente me sucedió eso).
Llamo a cualquier call center para averiguar algo que debo saber de manera inmediata y ¿qué me responden? "Le pido mil disculpas pero ahora no tenemos sistema, por favor llame más tarde".
Tengo que ir a X lugar al que voy siempre, le pido al taxista que tome el camino más directo y cuando estamos llegando, ¿con qué me encuentro? con un piquete que parece no tener fin y no hay manera de retroceder.
Así podría enumerar varias situaciones más que se repiten con una precisión asombrosa, al mejor estilo Ley de Murphy.
Voy a revisar mis mails de manera concienzuda, capaz que en alguno encuentro la manera de anular estas suscripciones y si no lo logro me compraré una ristra de ajos para usar como bufanda.