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22 de mayo de 2009

Yo no era así

Vivo cerca del estadio Monumental (me pongo de pie) y de tanto en tanto me como el sapo de encontrar la Avenida Monroe saturada de vehículos porque hay algún recital o partido. Cuando me entero con anticipación elijo otro camino pero ayer me tomó de sorpresa el recital de Jonas Brothers (¿¿¿???) y el regreso a mi domicilio fué algo complicado.
Más allá de desconocer la identidad de estos críos cantantes, me detuve a observar la histeria profunda en la que se encontraban sumidas las adolescentes que pululaban por las inmediaciones del estadio.
Era un despilfarro de estrógenos tan grande que tapizaba las veredas de varias manzanas a la redonda. Los chillidos agudos, las vinchas flúo, los sacudones espasmódicos de los cuerpos caminando y cantando, los pogos improvisados en plena Avenida Figueroa Alcorta, todo, todo, todo era un espectáculo para analizar.
Lo cierto es que más allá de mi embole cíclico por no poder llegar más a casa, lo que me llamó poderosamente la atención fué el pensar que a la edad de esas niñas, yo no era así ni por error!!!
Está bien, justo es decir que en mi época no existían estos grupetes teen que ahora crecen debajo de las baldosas y que el Nano Serrat no tiene un perfil que despierte las ganas de desgarrarse la remera en cuanto aparece en el escenario pero de todas formas no logré reconocerme en ninguno de los especímenes que vagaban por ahí.
Una vez que conseguí trasponer la puerta de mi hogar encendí la televisión y allí se repetía la escena que había vivido hacía instantes en directo.
Parece que se trataba de gente importante porque las cámaras de todos los canales estaban cubriendo el acontecimiento y logré verle dos mechones de pelo a uno de los hermanos Jonas.
Que Dios y Santa Cecilia me perdonen pero si eso es el talento musical que nos depara el futuro prefiero quitarme los tímpanos de manera voluntaria y dejarlos en la puerta de alguna iglesia cercana envueltos en celofán.