En teoría iba a llorar mucho porque se trataba de un drama y si bien eso es verdad (narra la verdadera historia de la niña Alexia Gonzalez Barros, fallecida en 1985 y actualmente en proceso de beatificación), en lo personal la película me generó más rabia e impotencia que tristeza.
A pesar de lo dura que es la historia, quise rescatar una escena que me pareció llena de vida y energía así que edité la peli y subí el video a YouTube.
Tal vez hoy piense de esta forma (no sé mañana) porque creo que las cosas deben ser así, porque no hay dolor que el tiempo no acalle ni pena que no se lleve el viento.