Recién estuve visitando a un amigo queridísimo que está internado hace tres semanas por un raro virus que decidió apoderarse de su cuerpo y al salir de la clínica tuve una sensación que pocas veces me ha invadido y es la de fragilidad.
No siempre tengo tan a flor de piel la fragilidad de mi mundo, de mi gente y de mí misma.
Creo que la primera vez que sentí esto fue cuando falleció mi madrina, luego mi madre, Marcos y ahora al ver a mi negrito con tanto tratamiento para sus huesitos y su dificultad para moverse (aunque se va a reponer, lo sé) y hoy volví a pasar por esa misma sensación, la del mundo que se puede derrumbar en un abrir y cerrar de ojos sin que nadie puede hacer nada al respecto.
Y eso trajo aparejado el verme en el espejo de la soledad, en ese que me muestra (cuando me animo a mirarme) el vacío que hay a mi alrededor y la ausencia absoluta que tengo de seres continentes.
En mi pequeño y precario mundo hay aire y sombras, nada más y eso no alcanza para que la vida sea segura, estable, apacible.
He sido una pésima arquitecta para mi vida porque nunca hice los planos correspondientes, siempre fuí a ciegas sumando ladrillos sin fijarme en la solidez de la estructura y así estoy, dándome cuenta de que todo puede venirse abajo en cuanto alguien respire un poco más fuerte de lo normal.
11 de marzo de 2013
7 de marzo de 2013
Palito, palito, diagonal, palito, palito, diagonal.
Así estoy, haciendo muescas en las paredes de mi casa, descontando días hasta que llegue la fecha en la que me suba al vuelo 2220 y desaparezca de la Capital rumbo a mi rincón de felicidad.
Todas las noches antes de quedarme dormida me imagino sentada en el balcón a todas las horas del día, trepada entre el respaldo de los asientos blancos y el tronco de madera que lo sostiene para estar más arriba, más cerca del cielo y tener una mejor vista hacia el mar.
Me veo allí leyendo, escuchando música, sacando fotos a cualquier cosa que me inspire o recuerde algo, entrando y saliendo para preparar té o servirme un capuccino.
Cierro los ojos y me veo subiendo las escaleras, colocando la llave para abrir la puerta y siento como respiro hondo para llenar mis pulmones del aire que solamente circula en esa casa cada vez que entro después de haber estado lejos unos meses.
En mi mente abro todas las ventanas, voy a la cocina, recorro todo con la mirada y cuando estoy plenamente convencida de haber llegado, de estar finalmente allí, subo a la habitación, dejo la valija y cruzo a la playa porque necesito sentarme a la orilla del mar.
Falta menos, solamente 13 días que equivalen a unos doce palitos y una diagonal.
Todas las noches antes de quedarme dormida me imagino sentada en el balcón a todas las horas del día, trepada entre el respaldo de los asientos blancos y el tronco de madera que lo sostiene para estar más arriba, más cerca del cielo y tener una mejor vista hacia el mar.
Me veo allí leyendo, escuchando música, sacando fotos a cualquier cosa que me inspire o recuerde algo, entrando y saliendo para preparar té o servirme un capuccino.
Cierro los ojos y me veo subiendo las escaleras, colocando la llave para abrir la puerta y siento como respiro hondo para llenar mis pulmones del aire que solamente circula en esa casa cada vez que entro después de haber estado lejos unos meses.
En mi mente abro todas las ventanas, voy a la cocina, recorro todo con la mirada y cuando estoy plenamente convencida de haber llegado, de estar finalmente allí, subo a la habitación, dejo la valija y cruzo a la playa porque necesito sentarme a la orilla del mar.
Falta menos, solamente 13 días que equivalen a unos doce palitos y una diagonal.
24 de febrero de 2013
Gaya
Hay días en los que extraño mucho a ese viejo marinero inglés que tanto me hacía reír y emocionar con las historias que contaba.
También extraño las "discusiones bizantinas" (como le gustaba llamarlas) en las que nos enfrascábamos aún sabiendo que no iríamos a parar a ningún lado ni a sacar conclusiones memorables o que nos dejaran mínimamente satisfechos.
Fue un buen amigo, lo recuerdo con cariño, con ternura y espero que de verdad sea feliz.
Tal vez, el algún momento, la vida nos vuelva a reunir.
También extraño las "discusiones bizantinas" (como le gustaba llamarlas) en las que nos enfrascábamos aún sabiendo que no iríamos a parar a ningún lado ni a sacar conclusiones memorables o que nos dejaran mínimamente satisfechos.
Fue un buen amigo, lo recuerdo con cariño, con ternura y espero que de verdad sea feliz.
Tal vez, el algún momento, la vida nos vuelva a reunir.
22 de febrero de 2013
Flashback
Siempre me gustó su manera de escribir y solía leer todo lo que publicaba aunque algunas veces lo que leía me hacía mucho daño.
El tiempo pasó de manera implacable y creyendo que había borrado todo rastro de dolor, hoy me animé a leer aquellas palabras que hablaban de una época donde hubo días felices.
Cometí un grave error, no tendría que haber leído nada porque comprendí que no solamente yo había sufrido en esa historia que tratamos de construir de a dos. También descubrí que fuí engañada en muchas más ocasiones de las que creía.
Fue un momento del día demasiado contradictorio, se mezclaron los recuerdos buenos, los malos, la rabia contenida, la tristeza de lo que fue y se desintegró en el aire, la pena de la distancia abismal que se impuso de manera tácita y la certeza de que no se debe confiar nunca en que un terreno es firme.
Lo lamento tanto....
Tanto...
El tiempo pasó de manera implacable y creyendo que había borrado todo rastro de dolor, hoy me animé a leer aquellas palabras que hablaban de una época donde hubo días felices.
Cometí un grave error, no tendría que haber leído nada porque comprendí que no solamente yo había sufrido en esa historia que tratamos de construir de a dos. También descubrí que fuí engañada en muchas más ocasiones de las que creía.
Fue un momento del día demasiado contradictorio, se mezclaron los recuerdos buenos, los malos, la rabia contenida, la tristeza de lo que fue y se desintegró en el aire, la pena de la distancia abismal que se impuso de manera tácita y la certeza de que no se debe confiar nunca en que un terreno es firme.
Lo lamento tanto....
Tanto...
13 de diciembre de 2012
Solo sentimientos
Hace días que camino la linea del borde, la más finita, esa que separa el estar entera y vestida para que nada pase del andar por la vida expuesta y con el alma latiendo en la mano.
Seguramente todo esto tiene mucho que ver con las fechas navideñas, con esta cruz que llevo desde que recuerdo, esas ganas de detener el tiempo antes del 24 de Diciembre y retomar el cronómetro después del 1 de Enero.
Hace años que las fiestas no me hacen feliz, desde que no pude compartirlas más con mi madre, mis sobrinos y mis hermanos pasé a sentirme una paria, una solitaria sin ganas de serlo.
Esto se une a mi sensación de querer irme de esta ciudad de una vez por todas. Buenos Aires me va matando de a poco, cada día me siento más encerrada en un cielo que no es mío, no encuentro la manera de ser yo misma y veo que me consumo en un envase que no quiero, que no me corresponde.
Hace poco estuve frente al mar durante días y sé que es ahí donde quiero estar. Recuerdo mis días despertando al alba, viendo el amanecer, escuchando música, cantando a viva voz (a pesar de ser la más desafinada del universo), sintiéndome libre y plena, dejando que la piel se caiga sin que me duela, permitiéndome todo sin sentirme juzgada ni observada.
Nunca le tuve miedo a los sentimientos, siempre les hice frente y dejé que me habitaran, que me atravesaran, que me invadieran como quisieran porque entendí que es la única forma que tengo de ser yo misma y algo de eso me está sucediendo ahora.
No quiero estar sola, ya no me divierte este juego, no al menos acá. Quiero volver a mi balcón frente al mar, a la posibilidad de bajar a la playa cada vez que quiera, necesito sentarme a la orilla del mar a cantar desafinando y sin pegarle a una sola nota, quiero salir en búsqueda de la luna llena, de los amaneceres, de las puestas de sol, me ahogo entre el cemento de la ciudad y las bocinas de los conductores impacientes.
Me vuelvo irascible entre la multitud, necesito abrir todas las ventanas que encuentro y desvanecerme con las corrientes de aire, añoro dormirme escuchando el sonido de las olas desarmándose en la orilla.
Cuando hablo con Isabel o con Augusto y ellos sin querer me traen el viento, los sonidos y los aromas de Uruguay quisiera girar una perilla y aparecer mágicamente en Caleta de Lobos como si nunca me hubiera ido para volver a reir, a emocionarme con todo o con nada pero estar ahí y no acá.
En este último viaje la música italiana y griega adquirieron para mí (vaya a saber por qué) una importancia especial y también un tema de Bach llamado Marcello. Ahora cada vez que escucho alguna de estas canciones me voy hacia allá y puedo pasarme horas recordando cada detalle de este último viaje.
Algo cambió dentro de mí, algo se aferró más que nunca a ese rincón del mundo, fue como si hubiera echado raíces y una parte de mi corazón se hubiera quedado escondido entre las dunas de La Brava.
La que camina por Buenos Aires es una imagen holográfica y la verdadera está allá pero paradójicamente la autómata que vive acá es la que se convirtió en una maraña de sentimientos que no puede aflojar, que se deja arrastrar por alegrías, tristezas, recuerdos, ganas, deseos, sueños y cuenta los días que faltan para volver.
16 de septiembre de 2012
El amor más grande
La verdad es que no me acuerdo en qué momento de nuestro pasaje entre la infancia y la adolescencia mi sobrina Paola se quedó con un pedacito de mi alma pero la realidad es que así fue.
Sobre ella he dicho mil cosas, le he expresado mi amor y mi incondicionalidad de manera escrita y oral, con abrazos, besos y pensamientos permanentes pero siempre me queda la sensación de que nunca es suficiente.
Se que anoche tiene que haber festejado el inicio de este día con amigos y familia, que lo debe haber pasado maravillosamente bien y disfrutado mucho y lamento no haber estado allí pero me queda el consuelo de saber que le dieron todo lo que merece y seguramente mucho más.
Paola tiene que recibir en justa correspondencia porque cuando se entrega da todo de sí y lo brinda generosa y abiertamente. Ella sabe querer, no es mezquina, no esconde ni escatima, es noble y franca por eso es que quienes la rodean tienen que devolverle el amor más grande que puedan sentir por alguien.
Este año Dios quiso que estuviéramos juntas y volviéramos a compartir momentos que nos debíamos desde hace mucho y mientras eso ocurría la observé en silencio en muchas ocasiones y pensé cómo y cuánto la admiraba y en cuántas cosas me hubiera gustado ser como ella.
Ella es quien logró que yo sintiera algo parecido al amor maternal y entregara mi sangre si de ello dependiera su vida; es una de las pocas personas a las que le doy mi palabra en lo que sea y me moriría antes de no cumplirla.
Mis sobrinos logran que practique el ejercicio de ser feliz de manera natural. Cuando hablo o estoy con ellos eso fluye instantáneamente y de manera espontánea y eso comenzó a ser así desde que empecé a reconocerme como tía en la unión con Paola.
Hoy somos dos mujeres grandes y cada una con una vida casi (¿?) hecha pero eso no impide que sigamos siendo aquellas adolescentes que tomábamos tereré con Fanta abajo de los paraísos de la casa de mi hermana y moríamos de amor por las canciones de Cesar Banana Pueyrredón o de Luis Miguel.
Siempre voy a querer lo mejor para su vida y le pido a Dios que nunca la abandone, que la proteja, la cuide y no borre jamás de su boca esa sonrisa maravillosa que le dió al nacer.
Deseo con toda mi alma que hoy pase un cumpleaños amoroso, pleno, lleno de risas, besos, abrazos y recuerde que tiene dos amores incondicionales en su vida: el mío y el de su abuela Beatriz que siempre va a llevarla de la mano para cuidarla eternamente.
22 de agosto de 2012
50 sombras y 1000 colinas
Confundir ficción con realidad a veces no resulta demasiado difícil pero lo que siempre cuesta más es comprender que la realidad supera en infinidad de ocasiones, a la ficción.
En estos días que estuve fuera de la ciudad, cayó a mis manos un libro llamado "50 sombras de Grey". Cuando escuché el título pensé que la temática era de autoayuda o algo similar pero luego, averiguando un poco más, descubrí que era una novela y distaba mucho de tocar temas como el que pensaba inicialmente por lo tanto lo compré.
El resultado de eso fue devorar el primer tomo en 24 horas y estar terminando el 2, porque se trata de una trilogía cuyo último volumen recién verá la luz en Argentina allá por el mes de Octubre.
Dejando de lado los fríos números puedo decir que la historia del Amo Christian Grey me atrapó inicialmente porque a él lo describen como al hombre que toda mujer querría tener: lindo, poderoso, perverso, exitoso, caballero, tierno, fiero y con un costado inusual para un héroe romántico que es el sadismo elevado a la máxima potencia.
Resulta tremendamente excitante devorar la historia entre él y su futura sumisa pero a medida que las páginas pasan, se van descubriendo facetas del protagonista que son mucho más atrapantes todavía y logran que el costado erótico y sexual que tiene el libro pase a segundo plano.
Ayer, leyendo la segunda parte de la historia, tuve que terminar de reconocer que el componente más fuerte que me retiene entre sus páginas es la tremenda similitud que existe entre ese personaje de ficción y Marcos.
El Amo Christian Grey tiene esa sombra de dolor en la mirada que Marcos siempre llevó en el alma.
Las sombras de CG son 50 y las de Marcos eran 1000, representadas en aquella ciudad de las mil colinas que conoció siendo tan joven, apenas recibido de médico, cuando tuvo que cubrir la espantosa guerra étnica en Ruanda.
El protagonista del libro no comprende cómo puede ser merecedor del amor de aquella chica a la que intentaba convertir en su sumisa y Marcos jamás pudo comprender no solamente cómo me había enamorado de él sino que llegara a amarlo tanto.
Christian Grey se plantea como una figura demandante, autoritaria, posesiva, celosa, con un intercambio epistolar entre él y su amor/novia/sumisa muy especial y Marcos tenía exactamente las mismas características conmigo, incluídos los millones de mails que nos escribíamos por día, sobre todo en la última étapa de su vida cuando ya no quedaba más que esperar lo inevitable- Para él yo debía llevar una vida mucho más ordenada de la que llevaba, tener un método de descanso, de alimentación, de seguridad. Se preocupaba si no tenía rejas en las ventanas de mi casa, si la cerradura de la puerta de mi departamento era segura o no, si los hombres que pasaban por mi vida me trataban o me miraban como a una amiga o como a una mujer a la que podían acceder para tener una relación algo más comprometida.
Pero tal vez lo más parecido entre ambas figuras masculinas era la permanente lucha de poder que establecían con nosotras, las figuras femeninas que los rodeábamos.
La autora de este libro dibuja una heroína fuerte, decidida, rebelde, feroz y también algo insegura a la hora de comprender cómo alguien tan bello y poderoso (un dios griego, como lo define en el libro) pueda haberse fijado en ella.
Por mi parte soy así, tengo esa misma rebeldía, soy cabeza dura, aguerrida y nunca terminé de comprender cómo alguien con las características de Marcos, con esa nobleza, ese temple y esa vocación de servicio por el prójimo podía fijarse en mí que era la más mundana y mortal de las mujeres.
En la novela, CG toca un Adagio de Bach en el piano cada vez que la tristeza inunda su alma (la pieza llamada "Marcello") y Marcos se había quedado con un regalo que alguna vez le hice que era el Adagio de Tomaso Albinoni y sabía escucharlo cuando su alma estaba también ensombrecida por los recuerdos y la pena de esa época de su vida en Ruanda.
No sé cómo termina la historia del Amo Grey porque me falta la última parte de esta trilogía pero saber cómo terminó la mía con Marcos hace que leer tantas cosas parecidas entre ellos por momentos me haga sentir que sigue a mi lado y que alguien se encargó de contar (aún con diferencias notorias) nuestra relación pero también consigue que por instantes muy fugaces confunda realidad con ficción y esas palabras que figuran en el libro se conviertan en lágrimas que lastiman mis ojos y escapan inevitablemente rodando por las mejillas.
Tal vez lo mejor sea continuar leyendo esta historia atrapante de CG y dejar que mi mente asimile la palabra ficción en cada punto y coma de las oraciones en lugar de usar esos tiempos literarios para seguir atando hilos invisibles al nombre de alguien que amé pero no volverá nunca más.
13 de junio de 2012
Cinco años y trescientos sesenta y cuatro días
Hace dos días caminaba con Otelo mientras desaparecía el sol y al escuchar esta canción caí en la cuenta de que nunca le había prestado atención de verdad.
Sabía de qué se trataba la letra pero nunca terminé de enlazar la fuerza de sus estrofas con la muerte de Marcos.
En una ocasión él supo decirme que seguramente a mí me gustaba este tema porque lo relacionaba con su enfermedad y nuestra historia pero en verdad eso nunca había sido así, a mí me gustaba porque me gustaba y punto pero antes de ayer algo me dejó quieta en medio de una vereda llena de hojas secas asimilando cada palabra que cantaban JLO y MA.
Ahí recordé que mañana se van a cumplir seis años de su muerte y en parte, de una parálisis que sufrió mi vida.
Han pasado tantas cosas desde el 2006 y a la vez no ha pasado absolutamente nada!
A lo largo de estos años mil veces me ha dolido la cabeza porque en ese mismo lugar se había alojado el tumor que terminó matándolo, me han dolido las venas tanto como a él porque por ellas pasaba el veneno de la quimioterapia que nunca lo salvó, me ha quemado el corazón en el pecho simplemente al pensar que el suyo se había detenido tan temprano y me ha faltado el aire hasta el ahogo porque para qué respirar si él tampoco lo hacía?
También usé estos años para odiarlo por haberse muerto pero más todavía por no haberme dejado estar a su lado para aprovecharlo hasta el final y al escuchar palabra por palabra lo que dice esta canción entendí, aunque en parte, el por qué de su decisión de alejarme de su lado desde que se enfermó.
Así y todo no lo justifico, no comparto lo que hizo, no se lo perdono pero de qué vale seguir dando vueltas sobre eso si ya no hay retorno?
Marcos seguramente no va a ser el último amor de mi vida pero sí el más grande, el más fuerte, el que más me enseñó, me hizo crecer y me dió alas para volar.
Su presencia en mi vida ha sido tan fuerte que lo llevo tatuado en la piel de manera literal. Hace pocas semanas me tatué en mi mano izquierda un kanji japonés que representa a la luna, esa luna que siempre miré con tanta fascinación desde pequeña pero que cobró mucho más significado para mí desde su aparición en mi vida.
Esa misma luna que me quedé mirando un 14 de Junio a la noche en el medio de la calle mientras pensaba que tal vez él podía estar haciendo lo mismo, la misma luna a la que en ese momento le pedí que nos uniera desde el pensamiento y le hiciera sentir mi presencia a su lado cuando la realidad era muy diferente a mis pedidos porque cinco días después supe que en ese momento él estaba dejando de respirar para siempre.
Esa luna que me conviritió en Sele durante mucho tiempo solamente para él y luego se transformó en ese blog añorado que abrí para contarle qué era de mi vida mientras no estaba y pudiera enterarse cada vez que regresaba de sus ausencias que siempre me parecieron eternas.
En la mano del corazón lo llevo tatuado para que mis ojos no lo pierdan de vista, en el alma lo llevo grabado porque su presencia en mí es tan irreversible como su ausencia en esta vida terrenal, en las canciones lo escucho y en las hojas de un libro tal vez algún día lo plasme como me pidió siempre.
Mañana no será un día más para mí como no lo ha sido ninguno de todos los 14 de Junio desde el 2006 hasta hoy pero así y todo sé que algo ha cambiado.
A pesar de este amor eterno que sé que voy a sentir por él hoy me permito abrir despacio, muy despacio, otras puertas o al menos la posibilidad de que eso ocurra.
Confieso que me da pánico hacerlo porque siento que de esa manera dejo atrás una etapa de mi vida que amo profundamente pero también es la primera vez que algo me empuja a sacar la cabeza y sentir la necesidad de mirar hacia el sol.
Seguramente detrás de esta decisión está él alentándome a que lo haga y si lo logro se sentirá satisfecho porque fue uno de sus pedidos recurrentes al conocer cuál sería el final: "More, vas a tener que seguir sin mí y desde donde me encuentre quiero ver que lo lográs" y en ese pedido no solamente estaba incluído el deseo de que mi vida amorosa continuara con alguien diferente sino el deseo profundo de saber que algún día me dedicaría a mi gran pasión que era escribir y me iría a vivir frente al mar.
No sé por qué escribo esto hoy y no mañana o por qué no lo dejo programado en el blog para que se publique en la fecha indicada, tampoco sé si voy a cumplir su pedido pero al menos voy a intentarlo, como sea o como pueda pero voy a intentarlo pero lo que me queda claro es que nunca pude lograr lo que el nombre de esta canción impera como tampoco logro que el llanto me desarme frente a su recuerdo.
12 de mayo de 2012
Harta, con h y sin h
Estoy tan harta que escribiría la palabra de cualquier manera.
Tengo pasaje para irme el 23 a Punta del Este y pareciera que esa fecha no llega más y en el mientras tanto de la espera sigo perdiendo cada día más la paciencia, aumenta mi irritabilidad, estoy a cada instante al borde de la puteada masiva, los fines de semana decido no atender el teléfono porque sé que los que llamen corren el riesgo de ser atendidos por mi peor yo.
Para colmo de males estoy ovulando por lo tanto hasta mis hormonas conspiran en mi contra. Una buena descarga sería aniquilar a La Mole pero de hacerlo iría presa asi que prefiero que el Universo me dé sabiduría suficiente como para ver que otro/s se encargan de la tarea.
Cinco días, quiero hacer patria en cinco días, tengo diez mil planes para esos miserables cinco días pero cuando siento que la soga se va a cortar en lo único que pienso es en subirme al buque y hacer unplugged en ese mismo momento, dejarme llevar y que sea lo que Dios quiera.
Admito que estoy malhumorada, que mandaría a todos a la mismísima mierda y que pretendo que nadie me joda.
Tengo pasaje para irme el 23 a Punta del Este y pareciera que esa fecha no llega más y en el mientras tanto de la espera sigo perdiendo cada día más la paciencia, aumenta mi irritabilidad, estoy a cada instante al borde de la puteada masiva, los fines de semana decido no atender el teléfono porque sé que los que llamen corren el riesgo de ser atendidos por mi peor yo.
Para colmo de males estoy ovulando por lo tanto hasta mis hormonas conspiran en mi contra. Una buena descarga sería aniquilar a La Mole pero de hacerlo iría presa asi que prefiero que el Universo me dé sabiduría suficiente como para ver que otro/s se encargan de la tarea.
Cinco días, quiero hacer patria en cinco días, tengo diez mil planes para esos miserables cinco días pero cuando siento que la soga se va a cortar en lo único que pienso es en subirme al buque y hacer unplugged en ese mismo momento, dejarme llevar y que sea lo que Dios quiera.
Admito que estoy malhumorada, que mandaría a todos a la mismísima mierda y que pretendo que nadie me joda.
14 de abril de 2012
Entre el sueño y la vigilia
"Corre corre corre corazón, de los dos tú siempre fuiste el más veloz Toma todo lo que quieras pero vete ya..." dice insistentemente mi reproductor de música desde hace días.
También desde hace días pienso en él y lo siento como si estuviera a mi lado tratando de decirme algo.
Por las noches lo sueño de una manera tan vívida que al despertar tengo que recordar si todo quedó en el sueño o se coló algún retazo de su recuerdo en la vigilia.
Hace solamente cuatro horas apagaba la luz de mi habitación para intentar dormir y poco he logrado en el intento pero dentro de ese lapso de tiempo soñé con él y recién al despertar y recordar el sueño me pregunté una vez más (tal y como hice la noche de su cumpleaños y la del mío) si todo había sido producto de mi inconsciente o si de verdad su alma rondó mi cama para recostarse a mi lado y hablarme mientras me veía dormir.
Y quedo otra vez expuesta como si alguien hubiera levantado suavemente esta piel que habito para pasar por debajo de ella todas las emociones, los recuerdos, las sensaciones y los sentimientos para que camine, respire, ría y llore hasta que todo duela tanto como su muerte.
También desde hace días pienso en él y lo siento como si estuviera a mi lado tratando de decirme algo.
Por las noches lo sueño de una manera tan vívida que al despertar tengo que recordar si todo quedó en el sueño o se coló algún retazo de su recuerdo en la vigilia.
Hace solamente cuatro horas apagaba la luz de mi habitación para intentar dormir y poco he logrado en el intento pero dentro de ese lapso de tiempo soñé con él y recién al despertar y recordar el sueño me pregunté una vez más (tal y como hice la noche de su cumpleaños y la del mío) si todo había sido producto de mi inconsciente o si de verdad su alma rondó mi cama para recostarse a mi lado y hablarme mientras me veía dormir.
Y quedo otra vez expuesta como si alguien hubiera levantado suavemente esta piel que habito para pasar por debajo de ella todas las emociones, los recuerdos, las sensaciones y los sentimientos para que camine, respire, ría y llore hasta que todo duela tanto como su muerte.
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